Un sensor bajo un colchón ve una forma de onda débil y ruidosa: movimiento corporal, respiración y latido superpuestos. Convertir eso en frecuencia cardíaca, respiración y HRV confiables es donde está la ingeniería.
Limpiá en el borde, decidí en la nube
El firmware del dispositivo (C++) maneja el muestreo y un primer filtrado, y luego envía frames compactos por MQTT. El trabajo espectral pesado — FFT, detección de picos, cálculo de HRV — corre del lado del servidor, donde podemos iterar algoritmos sin reflashear hardware.
Separá las señales antes de confiar en ellas
La frecuencia cardíaca (HR), el RR interval, el volumen sistólico y el HRV exigen ventanas de procesamiento distintas. Aislamos la banda cardíaca de la respiración y el movimiento antes de derivar cualquier métrica, porque un número calculado sobre señal contaminada es peor que no tener número.
Tratá los datos de salud como el pasivo que son
La telemetría es sensible por default: cifrada en tránsito y en reposo, con control de acceso, y nunca presentada como dispositivo médico certificado salvo que lo sea. La trazabilidad nos deja reconstruir cómo se produjo cada lectura.
Construido sobre C++, MQTT, Node.js, React y PostgreSQL/MongoDB sobre AWS — la misma disciplina de punta a punta que hace que los productos IoT sobrevivan al contacto con el mundo real.